sábado, 12 de septiembre de 2009

Todos contigo, David.


Las muestras están ahí, David. Debes sentirte tranquilo, puesto que, aunque es lamentable lo sucedido, muy lamentable, ya que fue un incidente innecesario y molesto, y ofende, debes recordar que el ladrón juzga por su condición, y lo expuesto por ese Adolfo que, al parecer, necesita llamar la atención, es como para cerrarle las puertas en sus narices y no hacer caso de alguien tan necio.

Tu madre: un ángel del cielo. Eso revela en sus ojos. No le dispenses la atención que no merece, como debemos hacer todos, luego que cada uno exponga sus puntos. También él debe entender que estamos contigo, como lo ha visto, y que así como todos conocemos a David González como el poeta solidario, en esa misma medida, nos mostraríamos solidarios contigo. Nos tienes y hasta el fin.

Ahora, debo decir que fuiste el primero que me escribió externando tu solidaridad con el amigo y periodista Vianco Martínez, a quien conociste en tu estadía por Santo Domingo durante el Primer Festival de Poesía Santo Domingo 2007, donde representaste a España. Nada de extrañar, así es David González, sincero y solidario.

Siempre has caminado con la frente en alto a pesar de las vicisitudes. Siempre has escrito entregando todo en cada palabra. Siempre tomándote el tiempo para apoyar a los demás en tu papel de promotor cultural. Siempre, siempre, deberás recordar que estamos contigo.

A pesar de que la frase: “Los perros ladran, quiere decir que estamos avanzando” se le ha atribuido infinidad de veces a Don Quijote de la Mancha, otros dicen que no aparece por ningún lado en la obra. No lo recuerdo ahora, aunque mucho la he escuchado. Ahora bien, mi primo Miguel Collado me afirmó que sí, y que la referencia más antigua se registra en un artículo publicado en El Imparcial, en 1916, donde apuntaba que Rubén Darío reaccionó ante las injusticias con dicha frase. Así también que se hizo popular por la novela Cristo en los infiernos, de Ricardo León.

El asunto es que nada más cierto que esta frase. Recuerda esto David: los perros siempre ladrarán, ya que siempre avanzaremos. Pero lo hacen, especialmente, porque no saben hacer otra cosa.

viernes, 11 de septiembre de 2009

III - Sobre debates literarios y culturales de nuestros días



Sobre debates literarios y culturales de nuestros días

Por: Odalís G. Pérez


Un debate literario y cultural debe tener un perfil crítico, teórico y educativo, instruido también por una memoria cultural en movimiento, constituida por un trabajo ligado a la formación de un sujeto social que participe de dicha experiencia, así como de un campo expandido de realidades, prácticas ideológicas, discursivas y contextualizadas. El elemento que se propone como debate se convierte en una cardinal de aclaración, justificación y motivación, teórico-critica, tendente a elucidar los términos, visiones y puntos del debate.

Pero en el presente caso, donde ha estado envuelto el género denominado novela en los conocidos “premios nacionales de literatura y música”, donde como sabemos, ha habido objeciones, oposiciones, disensiones, a propósito de las decisiones del jurado responsable de premiación (2008) en el renglón ya mencionado, el universo de discusión no ha rebasado la línea del bizantinismo que se quiere imponer como defensa, y que en sus objetivos no ha cumplido más que con su ya conocida penuria epistemológica y dislates definicionales.

La concepción que se tiene de una problemática literaria y conceptual en el país ha sido atravesada por un desconocimiento de generalidades y especificidades, al momento de evaluar un producto literario o verbal. Tanto los “atacantes” como los “atacados”, los “criticones” como los “creadores” padecen del mismo mal: la ceguera, la precariedad teórica y filosófica.

Un recurso literario es, muchas veces, un cuerpo marcado por una ideología dominante. Sus bases constituyen un uso, un pretexto, un obstáculo, una justificación para discriminar, eliminar, favorecer, obligar, motivar y desmotivar, como parte de una concepción de poder vigente en un momento sociocultural determinado, pero además, como línea estratégica de influencia, clientelismo y política de una determinada cardinal de interpretación.

En los últimos debates literarios, los llamados crítico y “contrincantes”, se desbordan, se desgastan en explicar nociones a todas luces insuficientes, falsificadas en su pretendida explicación, manipuladas en sus contextos de uso y singularidad. Las falacias, equívocos conceptuales, deformaciones nocionales y telarañan epistémicas, se particularizan en la opacidad cognoscitiva, en el embrollo definicional y sobre todo en un pésimo y desnivelado registro de escritura y análisis.

En efecto, se quiere hablar a nombre de una razón no razonable, de una doctrina pseudoacadémica y de un “catecismo doctrinario” al explicar fenómenos que se resisten a ser clasificados o legislados por un supuesto crítico ya arruinado debido a su concepción monovocálica, monológica y unidireccional. Se quiere aclarar la función, escritura y particularidad de un género que, como la novela, el ensayo, la poesía, la novela biográfica o autobiográfica sugieren variantes, estilemas, ideológicos, textemas, usos enunciativos complementarios y narrativos.

Lo que se concentra en un debate como el actual es algo que escapa a la literatura misma. Tras conformarse una impresión que involucra la personalidad traumática del llamado “crítico” o evaluador de resultados literarios, asistimos a una información borrosa, anómala, inconsistente. El debate se convierte en una escena que nada tiene que ver con las disciplinas denominadas estudios literarios, teoría crítica, textología, ciencia de la literatura, crítica de los métodos de análisis literario o teoría de los géneros literarios.

Pero aun más, la misma ideología de la representación que descansa en el “debate”, pierde poco a poco su trazado cuando el espacio de conocimiento y productividad denominado literatura, se convierte en una local “querella” de pretendidos analisistas teóricamente arruinados y afectados por alguna tendencia, estereotipo ideológico, o dirección de la historia o la crítica literaria de nuestros días.

Ciertamente, nos preguntamos ¿para que sirve la crítica literaria? ¿Cómo debe orientarse un debate literario donde el lector quiere saber, obtener informaciones veraces sobre una determinada problemática, teórica o creacional? ¿Debe poseer el participante un estatuto epistemológico objetivo o subjetivo?

Se trata de una conjunción axiológica. En el momento en que el debate se convierte en provocación, tergiversación conceptual, trampa nocional y degeneración tendenciosa, ocurre lo que hasta ahora está sucediendo: un columnista del suplemento Areito ha quedado solo, repitiendo lo mismo ad nauseam, impartiendo malas lecciones de lo que debe ser el análisis propiamente literario, corrigiendo sintaxis y el mismo cometiendo errores elementales de expresión; acusando a críticos y estudiosos que no están necesariamente activos en dicho debate, pero que no participan directamente debido a la poca garantía de publicación de sus respuestas al “columnista” del suplemento Areíto, que en su condición de colaborador fijo puede asediar a quien sea que disienta de sus ya conocidos y “recalentados” “juicios literarios”.

Así pues, la práctica más advertida del columnista en cuestión en este debate es la clasificatoria, legisladora, autoritaria, desfundamentada, desatinada y desajustada, que conocemos debido a su constancia en este suplemento literario y cultural.

Las pruebas están en los últimos dos años de edición del suplemento Areíto, donde los lectores han sido prácticamente arropados, invadidos, obligados a tragarse la enorme masa textual repetitiva, doctrinaria, maledicente de un “juez”, de un informador que dice conocer “todas las teorías literarias al dedillo” y que ha llegado a la “genial” conclusión de que la aportada por él es la que “resuelve” el problema de la literatura, la lengua, el ritmo, el Estado, el poder… y todo tipo de problemática sobre el lenguaje, la literatura y la “metafísica del signo”.

En efecto, bajo un trazado intelectual insostenible por lo acusador y vocinglero, no resulta grato entrar a un debate donde el juez ya ha construido una “casa” de dos plantas o duplex, en un suplemento, pero que además posee una “tribuna” con apoyos de la dirección de dicho suplemento, cuya función debe ser acogedora de ideas diversas y opiniones abiertas sobre un fenómeno cultural o literario. Insistimos que cuando se critica un producto premiado sea este novela, ensayo, poesía u otro que ha conmovido, molestado o exaltado a cierta comunidad política interesada, prejuiciada o provocada por una autora o autor, dicha crítica debe instruir y no mentir o ensañarse con el escritor, editorial o pensadores que no están involucrados en los resultados de una premiación que por demás reproduce la ideología, el sistema cultural dominante.

Ahora bien, la posición de una “querella” de modernos, pide información y tratamiento crítico de la misma, sin que esta deba sugerir o tener como base una teoría del lenguaje, una teoría del ritmo o una teoría del poder, para luego transformar la vida, la literatura y el sujeto. Todas estas “pantomimas” ideológicas y pseudocríticas, no producen más que hilaridad a los especialistas, sin embargo a los estudiosos, comparatistas, teóricos e historiadores de la producción textual y de las ideas literarias, le producen agrura, rechazo, resistencia, máxime si se les quiere imponer ideas desfundamentadas y sin respaldo heurístico o mitodológico donde un pequeño y senil “patrocinador” y poseedor de una “tribuna” en un suplemento cultural, sacraliza a un maestro (recientemente fallecido), al que ha saqueado, tergiversado, repetido y endeudado por mor de su autoridad, en un espacio donde el alumno también lo ha indispuesto, falsificado, agrietado, “vendido” como horizonte de expectativas, y finalmente endiosado como solución a todos los problemas literarios, filosóficos y culturales de nuestra una tradición. ¿Crítica radical? ¿Valoración real? ¿Debate o resentimiento social? La historia de los errores institucionales y jurisdiccionales han constituido la tragedia y la paradoja de nuestra cultura. (continuará)

jueves, 10 de septiembre de 2009

II - Los abismos de un debate literario


Los abismos de un debate literario
Por: Odalís G. Pérez



Los problemas de la actual literatura dominicana y Caribeña superan el marco de una sola teoría o concepción que se nos quiera imponer sin criterios de identificación o definición areal. Los intereses de un crítico no deben “arropar” las posibilidades, intencionalidades o movilidades de un conjunto o juntura intelectual. El debate actual sobre el premio o los premios literarios en el país es un abismo, pero además, un negocio de la interpretación puramente “tradicional”, impuesto por actores interesados en dañar personalidades públicas, en buscar nombradías, negar aportes, crear indeterminaciones conceptuales, sitios o lugares políticos, beneficios sociales y públicos y sobre todo des-acreditar textos literarios.

Entendemos, por otro lado, que el lugar para debatir de manera continua una problemática teórica o cultural, o para perseguir “contrarios”, no es el suplemento o la revista cultural. Quien desee escribir un libro con artículos reunidos en torno a un debate o en torno a intereses intelectuales personales o personalizados, no debe ocupar espacio en un suplemento abierto a la diversidad de juicios culturales, estéticos o críticos, pues semejante situación crea una disfunción comunicativa en el contexto de las ofertas y demandas intelectuales e informativas que necesita el país y también el medio en cuestión. El suplemento o la revista cultural se convierte en dicha perspectiva un registro monovocal o monodiscursivo, de tal manera que asistimos a la lectura de consignas, defensas de intereses individuales, y sobre todo a un estanca del medio utilizado.
Sin embargo es ahí donde pesca el “columnista” o ‘crítico” interesado en difundir una doctrina literaria ya arruinada por sus límites, lagunas, antigüallas y obstáculos teóricos. No se trata, como ya hemos observado, de una simple instrucción, de una lectura, libre o prejuiciada, sino de un nivel y un tipo de comprensión activado por el conjunto de pensamiento y convicciones de un sujeto que, de una u otra manera, está marcado por las diferentes visiones, objetivos, modos de ver, de leer, crear o estudiar un fenómeno como la literatura y sus diversos géneros discursivos.
Observamos el camino de una historia intelectual y literaria atravesada por signos contradictorios que desafirman los diversos grados de creación cultural y literaria, justificados también en un falso concepto de identidad cultural y acompañado también de signos de autoridad controlados por el sistema cultural vigente. Se nos quiere ocultar en este sentido, el hecho de que una teoría, un proyecto intelectual, socioeducativo o literario, propician posibilidades, relaciones, ideas que pueden ser verdaderas y falsas.

La escena de un “escándalo” provocado por intereses políticos de llamados grupos “patrióticos” dudosos y de sujetos con una historia pública discutible, involucra un tejido interminable de “querellas” que deben ser analizadas con prudencia y sobriedad, habida cuenta de lo complejo, turbio y accidentado que resulta todo este trazado, a propósito de una novela premiada.
Sin embargo, ¿qué busca en este conjunto de cardinales y doxas la poética, la teoría del lenguaje, la teoría del llamado ritmo-sentido, del Estado, del signo y del poder? ¿Qué es la poética sino una palabra ambigua, de tradición griega, helenística, romana, latina, romance, vaciada de contenido, ligada a la tratadistica de arte y literatura, saco roto donde podemos advertirlo todo y nada a la vez? Y, ¿qué decir de su uso en nuestro medio donde encontramos desde poética de la moda y la pintura hasta la poética de la poesía y la política?

Hemos visto que el término poética es un desdignador multivalente con un terrible grado de apertura y ambigüedad. Allí nos quiere meter, enredar, entrampar el ogro misántropo, misantrópico, meschónico, para alejarnos de nuestro horizonte de búsqueda y crear una alienación critica, teórica e histórica; redundado y repitiendo hasta la nausea lo mismo, en un discurso que parece no tener fin y que se ha convertido en estado perverso de persecución ideológica. He aquí un obstáculo que por insistencia y obstinación, por apoyo editorial evidenciado y reversión, nos obliga a responder mediante una cardinal correctiva, interdisciplinaria y epistemológica, siguiendo las directrices del acto de leer y producir distancias dialécticas mediante acuerdos racionales basados en propósitos más incidentes en la libertad de pensar, producir bloques y líneas argumentales antidogmáticas, antidoctrinarias, y sin embargo basadas en el horizonte de apertura de un camino abierto a todas las escuelas, vertientes, direcciones de pensamiento, tendencias postcríticas y postontológicas; seguras de sus núcleos o focos gnoseológicos y de su fondo de creatividad cognitiva.

Así las cosas, entendemos que un debate tiene una estructura donde encontramos: motivo, actores contrarios, escenario, argumentos y contra-argumentos, dudas, doxa crítica motivada y resultados plausibles. Pero en nuestro caso el hablante, el juez, el “criticón”, el radical, el que decide y acusa, es uno solo sujeto sin respaldo científico, teórico y heurístico. La prosa árida, “rocosa”, anómala desde el punto de vista sintáctico, semántico-revindica siempre lo obtuso, lo inconsistente, lo opaco desde el punto de vista de la materia ideológica.

¿Existe en este espacio alguna alternativa, algún turno que pueda interrumpir la incontinencia verbal del mismo sujeto fijo en su tribuna, malgastando espacio y tiempo del lector?

Veamos cómo el “empirismo impresionista”, el ritmo-sentido y los escombros de un vocabulario plagado de indeterminaciones conceptuales, pretenden más bien definir voces o representaciones que poseen su propio archivo temático y formal. No podemos olvidar los aporte epocales de la filología en toda su extensión de estudio y análisis particulares de lenguas, textos, tradiciones, historias del sentido, así como tampoco podemos deprocesar o excluir de la reflexión interdisciplinaria y transdisciplinaria, la mirada analítica a la luz de la sociología histórico-crítica de la literatura, la búsqueda lingüística y temática del psicoanálisis de la literatura; así como tampoco la integración la teoría marxista de la literatura, el análisis interno y contextual del formalismo ruso, el estructuralismo, la semiótica narrativa y textual, el aporte lotmaniano desde la semiótica de la cultura, la antropología literaria, la etnoliteratura, la hermenéutica literaria, la ontología fenomenológica de la literatura, la teoría blanchotiana del espacio literario, las teorías del discurso, el posestructuralismo, y otras tendencias, espacios y vertientes que tienen su lugar en el movimiento de la reflexión contemporánea.

Un debate literario que no afirme en sus particularidades y generalidades el valor de la teoría, la crítica articulada sobre la base de un análisis direccional de los textos, ideas y horizontes de lectura, no logrará materializar sus propósitos cognoscitivos, pragmáticos, educativos, y sobre todo heurísticos. Lo que este debate ha demostrado y sigue demostrando es la carencia de principios teóricos sostenibles, en un momento en el que se gestan y discuten nuevos problemas, nuevas ideas y universos sobre la literatura en el Caribe, Latinoamericana, África subcontinental, el Medio Oriente y otros lugares del planeta.

El abismo producido por una logorrea pertinaz, arcaizante, excluyente y desepocada, obstruye lo que podría ser un movimiento orientado hacia la comprensión y metacomprención de los diferentes marcos o contextos reflexivos de, y, sobre la literatura-cultura. Entendemos una vez más que los actores del actual “debate” literario, se desarrollan en una instancia de la precariedad teórica y conceptual, pero además, desinforman creando una “telaraña”, una trampa ideológica marcada por diferentes líneas de carencia que, a fuerza de mantener el equivoco de la interpretación, desconocen también el valor real de la literatura entendida como cardinal ideológica y espacio-tiempo de creación. (continuará)


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Discurrir sobre la crítica y la teoría en RD (Por Odalís Pérez)

Miraba la portada del matutino Diario Libre y, aunque se supone debía alegrarme porque la primera finalista en el concurso Miss Universo 2009 fue dominicana, me arropó un dejo de tristeza al ver cómo era recibida en el aeropuerto Internacional de Las Américas esta “beldad” dominicana. La verdad es que fue recibida a ritmo de perico ripiao junto al ballet nacional y toda una comitiva agregada. Vamos, ¡qué bien! Pero lo que me entristece de todo esto es que, siempre ocurre que la gente que sí debería ser recibida con todos los honores, porque son honrados y dignos de ser admirados, tanto por la trayectoria de su vida personal como profesional, son ignorados y, muchas veces, menospreciados en todo el buen sentido de la palabra. En seguida imaginé que Odalís Pérez Nina, con quien me unen unos lazos de amistad creo irrompibles, era recibido como merece. Como el pensador que es, como el ser humano que es, por la labor literaria y, en sentido general, cultural, que realiza, y el contenido de sus libros publicados.

Para muestra les dejo este texto de su autoría. Documento que fue publicado en la sección Areíto del periódico HOY y el primero de un conjunto de cinco textos atados a un mismo discurso. Luego del texto a continuación, parte de su registro biográfico.



Discurrir sobre la crítica y la teoría en la República Dominicana
Por: Odalís G. Pérez


Advertir una ausencia en el discurrir de la producción ideológica, literaria o cultural dominicana, implica reflexionar sobre lo que ha sido el proceso de constitución de las instituciones sociales, políticas y educativas. Lo que se refleja en los concursos actuales del país es una estructura autoritaria del pensamiento y a la vez el rastro prejuiciado por los requisitos o bases de concurso.
Pero esta situación conformada por anomalías de todo tipo nos debe llevar a la negación de los principales aportes en las líneas trazadas por la sociología de la literatura, el marxismo, el psicoanálisis, el formalismo ruso, el estructuralismo, la hermenéutica, la fenomenología, los Estudios Culturales, la semiótica, los estudios subalternos, la estilística hispánica, la estilística idealista alemana, la poética estructural, el postestructuralismo, los estudios poscoloniales, y otros métodos, formas de análisis, propuestas de lectura, ideas literarias o tendencias teóricas útiles y casi siempre necesarias para acceder a una comprensión de la literatura y sus efectos sociales o mentales.
Por más que en un debate sobre concursos literarios y, en nuestro caso, sobre el conflictivo premio anual de literatura (2008) se quiera imponer alguna versión y se desee desconocer lo inconsistente o anómalo de una determinada creación verbal o discursiva, no implica esto la negación, el equívoco o acierto de tendencias teóricas, el análisis de ideas o determinados universos de reflexión y crítica.
De hecho, el pretender que sólo la poética (término por demás indeterminado, vago, retórico, ambiguo la mayoría de las veces impreciso en sus usos acostumbrados) es el estudio más ponderado, único y absoluto de entender la literatura o el lenguaje literario, la única metodología propia del análisis literario, resulta una estruendosa y vulgar equivocación de una perspectiva lingüístico-literaria e ideológica. Ninguna tendencia o metodología de análisis logrará explicar de manera definitiva, absoluta, la productividad o el producto literario. Razones diasincrónicas, axiológicas o genético-estructurales, pero además hermenéuticas, echan por tierra toda aseveración autoritaria, dogmática o doctrinaria al respecto. Discurrir sobre un fenómeno literario como el nuestro, bastante complejo y enmaranado, solicita un estudioso y a la vez estudios con horizontes amplios, fructíferos y no un sujeto prejuiciado con principios tomados de un “catecismo” insuficiente, extrapolado, imitado y sobre todo “desepocado”. Facilitar un argumento ya reventado por sus repeticiones inútiles y por el recalentamiento de la boca-escritura que la auspicia, nos permite entender que incluso los medios escritos del país constituyen un poder que no procesa o desprocesa sus espacios, columnas o puntos de opinión.
Además de reconocer el estrecho marco de un debate literario o cultural, entendemos que con solo un locutor o dos locutores no es posible presentar la problemática y difícil situación de los concursos literarios del país pero sobre todo los llamados premios anuales de literatura, donde los intereses, selecciones de jurados, requisitos, mediadores, funcionarios, encargados y otros condicionantes contextuales, forman parte de un teatro escalofriante por lo conflictivo y poco convincente de las premiaciones y condiciones de presentación.
En efecto, un cuadro o cuadraje intelectual como el presente, invita a una reflexión en torno al objeto denominado literatura y valores en la sociedad dominicana. No se trata, en esta perspectiva, de cuestionar solamente una obra premiada, seleccionada como ganadora en un concurso o certamen literario, sino de analizar las condiciones ideológicas de los actores y las jurisdicciones institucionales e intelectuales del país.
No podemos creer, ni mucho menos aceptar que las soluciones “unicistas”, precarias y doctrinarias de “Rhitmicus” conocido más bien como “Mechonicus”, pueden capitalizar, una doxa crítica, ni legislar, autorizar descalificar o desautorizar una determinada textualidad, obra o discurso narrativo, producto de que estas creaciones y cuerpos literarios no asumen la práctica absoluta del crítico en cuestión.
Ahora bien, los nuevos estudios literarios, así como las “nuevas humanidades” contemporáneas, nos han presentado proyectos relevantes, recursos de interpretación y comprensión de nuevas rutas y productos que traducen la diferencia literaria y cultural en la vida de las diversas tradiciones latinoamericanas del Caribe insular, y los lugares epistémicos de una productividad intelectual y crítica. ¿Cómo es que nuestros debates no asimilan aquello por lo que se trabaja en el Caribe insular y Latinoamérica en materia de función y acción intelectuales? ¿Por qué los grandes problemas, motivos de creación auspiciados por la nación moderna, no son tomados en cuenta como parte de un debate que asimilar y sobre todo comparar crecimientos, lenguajes, mundos textuales, experiencias narrativas, discursivas, puntos de encuentros y lugares de la diferencia?
Un debate no se sostiene sólo por las antigüallas de cierto maestro, crítico, profesor universitario, Juez, legislador o domesticador de pensamientos, a través de una doctrina que él entiende como ruta a seguir o como trazado que obliga a poseer una teoría del lenguaje, una teoría del poder o una teoría del signo para que entonces el escritor pueda escribir un poema, una novela, un ensayo, un cuento y que también deba transformar la sociedad para que su “poética” sea válida y bien recibida por este “maestro de la crítica”.
De hecho, la noción de proyecto intelectual en República Dominicana, “choca” con el obstáculo de la vida real misma, y sobre todo con el marco institucional estatal e individual, debido a lo que también hemos llamado el horizonte de expectativas del lector, intérprete, traductor” cultural, político y social. Un contexto educativo plagado de negocios, pseudoestándares de lectura, comprensión y currículos oficiales, oficiosos o “funcionales”, pone en evidencia sólo rasgos de autoridad, políticas negativas de proceso, signos de identidad localizables, ítemes erráticos y repetitivos, currículos ocultados, escenas de dudosa utilidad y repertorios jurisdiccionales que poco tienen que ver con la formatividad cultural y educativa.
De ahí la “angustia de las influencias” que han creado una telaraña conceptual, pseudouniversitaria y pseudoteórica, influyente en ciertos niveles de información y control de la educación humanística pública y privada. Toda esta situación de negatividad, prejuicio, exclusión, indiferencia organizada y estratégicamente instalada como práctica social, autoridad influyente, selección de tópicos intelectuales y otros usos advertidos en todo lo que es certamen, concurso y premiación en el país.
El debate actual sobre novela, premio de novela, poesía y premio de poesía es resultado de lo que debe ser un proyecto cultural, educativo e intelectual en nuestros días. Ese estado de “personificación” cultural, de “figuración” y empleo de una función pública y política, de influencia de un funcionario que domina toda el área oficial de la cultura, también es elemento influyente en este cuadro de anomalías, barreras obstáculos, veleidades e intereses personales y grupales que hacen “reventar” el tramado ideológico y político actual en perjuicio de participantes independientes que no son tomados en cuenta por la programación oficiosa u oficialista del actual ecosistema cultural.
En efecto, se trata de un sistema cultural y educativo marcado por el fracaso de sus partes y falsos principios ejecutivos, éticos, programáticos, literarios e institucionales. No se trata solamente de echar culpas a jurados, concursantes, gestores intelectuales, editoriales o editores residentes e incidentes en el país.


El crítico e investigador Odalís Pérez publicó su reciente libro titulado “Arte, Identidad y Cultura en RD”. Como explica, esta publicación se ha gestado a partir de una investigación participante llevada a cabo mediante estudio de campo en los diferentes sectores del arte y la cultura nacionales, pero además, confrontando resultados de investigación desde una perspectiva interdisciplinaria y transdisciplinaria.

Explica que asume el proyecto de estudio, análisis y contextualización del arte dominicano en sus diferentes cardinales de producción, interpretación y sentido, presentándose en una visión individual y abierta a la comprensión de los fenómenos estéticos, artísticos, culturales e históricos, teniendo que ser citado, entonces, a partir de su publicación.





Odalís G. Pérez Nina es un investigador ya conocido por sus trabajos y estudios en el área de las Humanidades. Su labor en el país ha sido reconocida en el ámbito educativo, debido a su magistrado a nivel medio, universitario y postuniversitario. Pérez quien es Dr. En Filología y Semiótica por la Universidad de Bucarest, Rumania, se ha ocupado de conformar equipos de estudios culturales en la República Dominicana y los Estados Unidos, difundiendo la cultura dominicana en sus variados ámbitos de producción intelectual (Literatura, Filología, Lingüística, Arte, Historia), de tal manera que sus publicaciones en el ámbito de las ideas constituyen un aporte al desarrollo cultural dominicano de los últimos veinte años.

Sus publicaciones en este sentido son las siguientes: Las ideas literarias en la República Dominicana (1993), Semiótica de la Prensa (1999), La ideología Rota (2002), Nacionalismo y Cultura en República Dominicana (2003), La identidad Negada (2003), República Dominicana. El mito político de las palabras (2004), Literatura Dominicana y memoria cultural (2005), Principios de Estética y Educación Artística (2005), El espacio de los signos (2005), Sócrates Barinas Coiscou. El tiempo de la memoria y la poesía (2007), Víctor Villegas: La voz, la memoria, los tiempos del lenguaje (2008) y, por último, “Arte, Identidad y Cultura en RD”.

El doctor Odalís Pérez ha mantenido en los últimos años publicaciones especiales sobre Semiótica de la Cultura y del Arte, particularmente en ámbitos intelectuales como Oralidad poética y narrativa, Oralidades culturales, Cultura alternativa del Caribe, Arte, literatura y Pensamiento.

Aparte de su dedicación al estudio de las disciplinas culturales y comunicativas, propicia algunos espacios experimentales en el marco de proyectos de arte y rescate cultural, donde niños, jóvenes y adultos interactúan en condiciones de creación y producción cultural (Realización de Performance (s), Acciones Artísticas, Educación Artística Interactiva, y otras).

Como poeta ha publicado: Habitácula (1987), La pirámide en el hombro del dios (1988), Papeles del Eterno (1999).

Odalís Pérez se ha dedicado a la enseñanza de las ideas, el arte y las letras dominicanas, siendo profesor en la Facultad de Humanidades y en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y director de la Escuela de Arte de esta alta casa de estudios. Ha trabajado como profesor en programas de Maestrías en la UASD, INTEC y en departamentos de comunicación, letras y filosofía de varias universidades dominicanas. Como estudioso y animador de la cultura dominicana ha mantenido colaboradores en algunos diarios y revistas del país con más de un centenar de publicaciones sobre aspectos de historia intelectual y cultural de la República Dominicana, El Caribe y Latinoamérica.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Piratas

Poema de la poeta norteamericana Laurel Ann Bogen, que como dijo Morgan, pude haber escrito yo.



PIRATAS


Sola olfateé buscando
un tesoro enterrado
el vuelco de la noche
en tus ojos vagabundos
yo te escogí
por tu jactancia
y tu lengua espada
no me importó
la herida que me dejaste

Tatuaje ese es tu nombre
más precioso que doblones españoles de oro
me rasco las letras en el brazo
todavía se mezclan la tinta y la sangre.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Arte, atado a una conciencia social


Ciertamente que desde que Aram Musset asomó las narices al entorno del arte, lo hizo con un planteamiento social que reflejaba lo que ha sido una de sus grandes preocupaciones. Me veo, de nuevo, frente a uno de sus trabajos, en el interés de leer los códigos que envuelven el conjunto de simbologías que utiliza desde entonces.

El dolor que le genera este pedazo de isla, maltratada por tanto que dicen quererla, es evidente. Así, nos dibuja su geografía, con una realidad desdibujada y desfigurada por una sociedad que se encamina hacia la destrucción. Sencillamente nuestra realidad de cada día.

“La plástica moderna sustituye la filosofía por el pragmatismo, seduce con inteligencia, provoca con ironía, hiere con la verdad. Es allí donde hurgo y formulo el compromiso social que tenemos todos”. Así se expresa un artista comprometido con una sociedad que toca los corazones sensibles para no perder la esperanza de ser escuchada. Así se expresa, Aram Musset, quien desde siempre ha preocupación y compromiso, a través de su trabajo.

Explica que está consciente de que comunicar es más que plasmar en el lienzo los ideales e inquietudes meramente personales, “asumiendo esa actitud provocadora que peligra, ya que podíamos caer en un vacío existencial, en un eco estéril de resonancia insípida al querer arrastrar al espectador al mundo lúgubre y tormentoso del artista”.

Este año participó en la colectiva titulada “Secretum”, en la Alianza Francesa y presentado su individual “Ironía Radical”, en el Centro Abreu.



¿Tu concepto del arte?

Arte es la manifestación tangible de los sentimientos más nobles de la raza humana. Es a través de ella que el artista se expresa como quiere y de lo que quiere sin tapujos ni trabas. Es el lenguaje idóneo por medio del cual el artista entra en franca comunicación con el mundo que le rodea, libre de prejuicios y concepciones ordinarias, develando las utopías de su subconsciente. ¿Refiérete a tu obra y sobre elementos que utilizas? Los objetos que forman parte de mi obra pictórica pertenecen al orden de lo cotidiano. A través de ellos intento provocar un arte reflexivo y perturbador de la realidad socio-política que vivimos. Por eso, me apodero y utilizo elementos como la isla, un avión de papel, una manzana o una escalera, como elementos iconográficos de mi obra, en busca de sacudir la conciencia del espectador. El arte visual ha dejado de ser un simple souvenir decorativo, la contemplación ha de estimular no sólo los sentidos, sino también la razón.

¿Entiendes que tienes un compromiso social a través del arte?

Desde mis inicios el compromiso social ha estado en mi trabajo, de hecho veo el arte como un complemento de lo social. Con ello es que hablo a la comunidad y a la gente. Hoy día no puede haber arte sin compromiso social.

¿Crees que mostrando la realidad se produciría un cambio?
Cada quien aporta un grano de arena para que los cambios se den. Y los cambios no lo hace un solo hombre, sino la suma de muchas cosas, y cada quien asumiendo su propio compromiso.

¿Cómo ves su trabajo actualmente?

Estoy trabajando en colores grises, y blanco y negro, porque la época me llama a trabajar así. Un tiempo marcado por constantes cambios y situaciones dulces y amargas.

¿Cómo ves el mundo de hoy?


Lo visualizo como un mundo que está experimentando cambios, porque la sociedad misma está exigiendo un cambio en toda su estructura.

¿Cómo es el mundo que sueñas?


Un mundo sin fronteras y un mundo donde haya igualdad. Es una utopía, pero las grandes cosas comienzan como una utopía. La pobreza y la fala de educación vista en el rostro de los niños es lo que me mueve a trabajar en lo social. De ahí que ha interesado trabajar con algunas instituciones sin fines de lucro.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

El mar en mí


Agradezco al escritor Miguel Collado que me enviara cuatro poemas inéditos, de su libro a publicar El mar en mí. Gracias a mi apreciado primo por regalarnos sus versos, especialmente, porque develan mi fascinación de ese mar, cómplice de mis muchas aventuras.




BREVE HISTORIA DEL MAR

El mar se mueve distinto esta mañana,
distinto a como era hace millones de años,
cuando sólo el fuego y las cenizas nos habitaban,
cuando sólo en el imaginario del viento existía la mar.
De agua, fuego, ceniza y viento
está hecha la historia del mar.
La mar está distinta hoy:
ayer era fuego quemante,
ahora es agua ondulatoria que acaricia,
líquido azul que camina.

***************

EL MAR EN MÍ

Dentro de mí está el mar,
como una enorme sombra azul habitándome,
hurgando en mis sueños,
en mis nostalgias vagas.
No soy yo quien navega en él,
es él quien surca mis solitarias aguas interiores.
Deberían ser azules mis ojos, y no café,
por esa invasión del mar en mi mirada.
Está en mí la mar
y ya me siento húmedo de sal,
polvo de arena que viaja con el viento.

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EL MAR EN MI CASA

Fue ayer cuando el mar entró a mi casa.
Me bañó con sus aguas verdes y azules,
me hizo beber y no había sal en ellas:
sólo espuma y algunas algas marinas,
sólo algunos pececillos multicolores
que jugaban con mi piel y las arenas.
Mi casa se llenó de olas, de risas,
y el mar almorzaba conmigo en la mesa,
como huésped azul y transparente.
Al despertar, el mar ya no estaba en mi cama:
se esfumó entre mis sueños diluidos.

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SI LA MAR FUERA MUJER

Si la mar fuera mujer,
no me importaría ahogarme en ella,
ni desafiar sus oscuras profundidades,
ni le temería a sus temibles habitantes dentados.
Si la mar fuera mujer,
besaría sus azules senos de agua,
sus caderas en la orilla,
como a una novia desnuda en la arena.
Si la mar fuera mujer,
sólo yo surcaría sus aguas,
sólo yo poseería su torrente de amor pirata.
Si la mar fuera mujer,
yo sería Poseidón desatado,
su mitológico amante erotizado.




Miguel Collado

Bibliógrafo, poeta y educador dominicano nacido, en la ciudad de Santo Domingo, en 1954. Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Interamericana (UNICA), entidad académica donde enseña Organización y Métodos desde 1989. Realizó estudios superiores en Educación (Concentración en Letras) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Obtuvo el Premio Casa del Escritor Dominicano en 1993 con su obra Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana (1993). Es el Presidente-Fundador del Centro Dominicano de Investigaciones Bibliográficas, Inc. (CEDIBIL); Asesor Cultural de la Biblioteca Nacional “Pedro Henríquez Ureña”; Miembro del Consejo Editorial de la Universidad Central del Este (UCE); Miembro de la Cátedra “Eugenio María de Hostos” de la Universidad Interamericana; y Miembro Correspondiente y Consultor Bibliográfico de la Academia Dominicana de la Lengua. A partir del año 2005 ha concentrado su actividad intelectual en el campo editorial, llevando a cabo una importante labor de rescate bibliográfico, resultado de la cual han sido las re-ediciones de obras de tanta trascendencia como los Seis ensayos en busca de nuestra expresión, de Pedro Henríquez Ureña; Veinte cuentos de autores dominicanos, antología de Max Henríquez Ureña; y Décimas inéditas, de Juan Antonio Alix. Collado ha dado a la luz pública los siguientes títulos (libros y opúsculos):

Antología: ámbito del ser profundo: antología poética de Rafael Abreu Mejía (1968-2002) (2004); El fantasma de Trujillo: antología de cuentos sobre el tirano y su Era (2005, 2006, 2007); y Huellas de la Guerra Patria de 1965: cuentos y relatos (2008, auspiciada por la Comisión Permanente de Efemérides Patrias).

Bibliografía: Una bibliografía cronológica de las antologías literarias dominicanas 1874-1996 (1996); Una bibliografía preliminar de la literatura infantil dominicana 1821-1990 (1997); Bibliografía comentada sobre comunidades de la República Dominicana 1900-1998 (1999); Catálogo de la exposición bibliográfica de la Región Este de República Dominicana (2000); Bibliohemerografía hostosiana de autores dominicanos (1876-2003) (2003); y 225 obras recomendables de la literatura dominicana (2005).

Compilación: Obra poética de Freddy Gatón Arce (2001); Obra poética completa de Aída Cartagena Portalatín 1944-1984 (2000); Ideario de Pedro Henríquez Ureña (2002, 2006); Ensayos críticos sobre escritoras dominicanas del siglo XX (2002, en colaboración con Rafael García Romero); Salomé Ureña ante la Patria (2005, escritos de Francisco Henríquez y Carvajal); Juan Bosch: maestro y creador (2005, selección de estudios); Temas internacionales de Juan Bosch (2006, artículos, discursos y conferencias); Rayada de pez como la noche: cuentos completos de Enriquillo Sánchez (2006).

Cronología: Cronología bio-bibliográfica de Rafael García Romero (1996); y Cronología de y sobre Livia Veloz (1892-1980) (1997).

Ensayos: Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana (1993); Apuntes sobre la historia de las fiestas patronales del municipio de Jánico (1987); Jánico: Notas sobre su historia (1993); Primicias de América en Jánico (1993); Salomé Ureña de Henríquez: primera dominicana en publicar un libro de poesía (1997); e Historia bibliográfica de la literatura infantil dominicana 1821-2002 (2003).

Poesía: Pesada atmósfera (1976); Soliversodario (1980); El viento y yo (1986); y Un encuentro propiciado por la lluvia (1988.