martes, 20 de julio de 2010

Grupo Santillana presenta novela

Al borde de la tormenta
Diario de Santiago en la Guerra de Abril
de Nicolás Vargas

-El Abril de 1965 que nunca había sido contado
-Será publicada bajo el sello Suma, de novelas que atrapan
-Cómo vieron los empresarios de Santiago este conflicto, y qué hicieron…

El Grupo Santillana, a nombre de su sello editorial Suma, en el cual se publica la obra, anuncia el lanzamiento de la primera novela dominicana en esta colección: Al borde de la tormenta. Diario de Santiago en la Guerra de Abril, de Nicolás Vargas, quien con este libro presenta sus credenciales como autor.

La presentación se organiza en colaboración con la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode). La actividad tendrá lugar el miércoles 21 de julio, a las 7:00 de la noche en el Auditorio de la Fundación. Las palabras de introducción estarán a cargo del licenciado Rafael Pérez Modesto. El libro, disponible desde esa misma noche, llevará un precio especial con motivo de su estreno.
SINOPSIS. Negros nubarrones se ciernen sobre la isla cuando Pablito Fernández, un joven de la clase alta de Santiago, regresa de los Estados Unidos a pasar las vacaciones, en abril de 1965. Justo después de su llegada se desata la guerra civil.
Su casa en Santiago se convierte en un centro de información. En medio de la tensión reinante entre las fuerzas políticas y militares involucradas, y la preocupación de la familia porque el conflicto llegue a tocarlos, el joven empieza a llevar un diario en el que va consignando los sucesos del momento, incluidas las diligencias para llegar a una salida negociada de los empresarios que forman el “Grupo de Santiago”.

Al respecto dice el autor: “Mi intención original fue sencillamente relatar una historia que, por mi origen y experiencia, refleja el punto de vista de ese sector, que no es muy conocido hasta ahora”. Vargas considera que “nadie salió bien parado de la contienda de abril; la mayoría de los dominicanos entiende que el golpe de estado a Juan Bosch en el 63 y la guerra civil del 65 fueron episodios de retroceso para la incipiente democracia”.

En la novela, la vida sigue su curso y Pablito está de vacaciones. Las fiestas, los paseos, las serenatas, los amigos forman parte de su verano, tanto como las preocupantes noticias de lo que acontece en la capital. Hasta que el amor y el riesgo en carne propia entran en juego y las cosas dan un giro inesperado.

EL AUTOR. Nicolás Américo Vargas Pimentel nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Estudió economía y política en la Universidad de Princeton, y realizó una maestría en administración y mercadeo en Wharton, en los Estados Unidos. Actualmente es vicepresidente del Grupo Popular.
Hago extensiva, por esta vía, la invitación recibida por el arquitecto César Iván Feris, director de Apec Cultural y presidente de la Asociación Dominicana de Críticos de Arte (ADCD), de la cual me siento honrada de pertenecer.

Distinguidos Señores (as):

Por esta vía queremos recordarles que este miércoles 21 de julio, a las 7:00 de la noche en el Salón APEC de la Cultura, tendremos el memorable panel: Los temas en la novelística de Manuel Salvador Gautier, que contará con la participación de los escritores Manuel Mora Serrano, Ángela Hernández y Adrián Javier.

¡Esperamos contar con la presencia de cada uno de ustedes!


Programa APEC Cultural.

domingo, 4 de julio de 2010

No hay tiempo para libros (Nadie a salvo) :último libro publicado por David González


Copié textualmente el post de ayer sábado publicado por David en su blog y pido que los amigos que puedan hagan correr esta información:


sábado 3 de julio de 2010

Subasta pública por Internet de mi último libro de poemas: No hay tiempo para libros (Nadie a salvo):

Bueno. Subasto públicamente a través de Internet mi último libro de poemas: No hay tiempo para libros (Nadie a salvo). Es un libro que contiene 51 poemas con determinadas innovaciones formales o gramaticales, por lo que no puedo colgar ningún poema a modo de ejemplo no vaya a ser que alguien me copie. Sí puedo decir que entre los 51 poemas hay fotografías intercaladas de Alejandro Zapico, Teodoro Hernando Acero, Juan Tizón, Julia Velázquez y David Brunner, más 3 ilustraciones de Harold, un artista que vende por la calle a cambio de la voluntad sus dibujos. Cuenta con un prólogo de Ainhoa Sáenz de Záitegui. Y con dos apéndices: 2 álbumes de fotografías: 1 con fotos del proceso de reescritura y selección de poemas, y el otro con fotografías en las que salgo con las distintas personas, artistas o no, con las que estuve desde que empecé a escribir el poemario hasta ayer mismo en que lo di por finalizado. La puja se inicia en 600 euros, en concepto de los derechos de autor. La puja se inicia hoy y termina el día de mi cumpleaños: el 29 de septiembre. Pueden pujar tanto editores como particulares. La fotografía de portada es la que va debajo de estas líneas y es obra de Alejandro Zapico. Os ruego que si os parece bien, le deis cancha a esta pública subasta a través de vuestros cuadernos de bitácora. De todos modos he creado un evento en Facebook con esta información. Gracias.

Publicado por David González, poeta.






viernes, 25 de junio de 2010



Sobre Antonin Artaud y el Teatro de la Crueldad

Por Clara Silvestre


“No ha quedado demostrado, ni mucho menos, que el lenguaje de las palabras sea el mejor posible”. Antonin Artaud


Mientras los seguidores de Artaud lo calificaban de poeta visionario y creador genial, otros lo calificaban de enfermo mental, debido a los diagnósticos relacionados con esquizofrenia y sus crisis que le llevaron a pasar largas estadías en sanatorios. Ya se ha hablado de que lo uno y lo otro no sean incompatible, más bien partes de un todo: genialidad y locura.


En un artículo publicado por Mónica Ferrado, en El País (2007), titulado “La frontera entre la genialidad y la locura”, expone que el catedrático Francisco Mora y el escritor Vicenç Altaió, coincidieron en afirmar: “Ni todos los genios están locos, ni todos los locos son genios”.

Según Mora, "el genio es una persona con extraordinarias capacidades, focalizadas en alguna materia, y con capacidad para alumbrar ideas abstractas nuevas y expresarlas, es decir, de crear". Mora puntualizó que existen personas con buenas ideas, aunque no serían considerados como genios: "el genioide es el que puede concebir ideas, pero no puede expresarlas. El talento lo tiene el que puede acabar creando".

En cuanto al mito sobre la relación entre genialidad y enfermedad mental, Mora dejó claro: "el genio no es un enfermo, hay de todo, aunque es cierto que en el caso de existir enfermedad, sabe aprovechar sus brotes de locura para crear cosas fantásticas". Esta tesis viene apoyada por estudios que han permitido ver que "las facultades creadoras ya existen antes de manifestarse la enfermedad".

De la locura poética refiere Derrida a propósito de Artaud. Susan Sontag lo consideró la figura más significativa del artista subyugado “víctima de su consciencia”, afirmando que nadie ha representado de un modo tan riguroso y detallado “la microestructura del dolor mental”, ni nadie ha sido tan consciente de la falsificación de la literatura en cuanto que el dolor se convierte en energía, en benigna obra de arte.


En su primer manifiesto de El Teatro de la Crueldad, expone: “No podemos seguir prostituyendo la idea del teatro, que tiene un único valor: su relación atroz y mágica con la realidad y el peligro”. Por este escrito de 1932, es que es conocido como el creador del teatro de la crueldad. En él, alude o reclama un espectáculo integral, donde se suprime la escena, la sala, el decorado y donde pide luces tenues, y ruidos insoportables y desgarradores.


Para Artaud era transcendental que el público que observa sea haga consciente de la violencia que domina su propio interior y las fuerzas naturales, de ahí que su propuesta se centre en el gesto, la danza y el movimiento, y no en la acción o la palabra. Es entonces que se resalta la tarea del director escénico, no así del dramaturgo, y el texto pierde valor. Toda intención dirigida a su concepción de que el teatro debía afectar a la audiencia tanto como fuera posible.


A su juicio, las palabras no representan el centro del teatro, constituyéndose solamente en una herramienta, entendiéndose que se trata de un lenguaje puro que puede existir sin las palabras, como se da en las pantomimas, las que por sí solas se elevan por la gran carga poética que dejan en el espacio.


Artaud exploró distintos géneros literarios, todos dirigidos hacia un “arte absoluto y total”. Sus primeros poemas los escribe cuando llega a París en 1920, y luego haber sido internado, durante su adolescencia, por desequilibrios mentales. Ya en 1921, era actor de la troupe de l`Atelier de Charles Dullin, trabajando con Pitoëff y Jouvert. En octubre de 1918, cuando Georges Pitoëff funda su compañía: el Teatro Pitoëff contaba con Artaud entre sus actores.


“Tric-Trac del cielo” y “El ombligo de los limbos”, los publica entre 1923 y 1925, ya perteneciendo al grupo surrealista, obras que demuestran la entrega que tuvo hacia ese movimiento. Así también, en “El pesa nervios”, hace alusión a sus intentos por encontrar la vida de adentro, sin anquilosarse en “segmentos en cristaloidoes”.


Cuando Artaud afirmó: “No tengo más que una ocupación, rehacerme” o cuando dijo: “Sufro que el Espíritu no esté en la vida y que la vida no esté en el espíritu”, nos muestra ese hombre que sentía la realidad como algo espiritual. Una frase a mi juicio impactante es: “El espíritu no necesita del alimento físico para vivir, pero cumplir a rajatabla con el camino contradictorio del hombre implica la muerte”, planteada en “Pablo los pájaros o el lugar del amor”.


Al incursionar en el movimiento surrealista, conoce a Breton al que considera su maestro. En las obras que escribe en esa época se manifiesta la pasión con que asumió estas disciplinas. Pero, más tarde Bretón encamina sus ideas al servicio de la Revolución, exhortando a Artaud, entre otros miembros, a corregir sus enfoques orientalistas. De ahí, más tarde, Artaud escribe una carta que titula “El gran anochecer o el bluff surrealista”, donde advierte que el movimiento se había hecho artificial y donde asegura: “Lo que me separa de los surrealistas es que ellos aman la vida tanto como yo la desprecio”.


Entendiéndose que para comprender a ciencia cierta las ideas expuestas por Artaud habría que entenderse su concepto o conceptos significantes a la crueldad, fue que Lee Jamieson aludió cuatro formas posibles: Primero, que lo ocupó metafóricamente para describir la esencia de la existencia humana, donde Artaud “creía que el teatro debe reflejar su visión nihilista del universo, formando una inesperada conexión entre su propio pensamiento y el de Nietzsche.


La definición de Nietzsche sobre la crueldad forma la del propio Artaud, declarando que todo arte encarna e intensifica las brutalidades subyacentes de la vida para recrear la emoción de la experiencia. Aunque Artaud no cita formalmente a Nietzsche, [sus escritos] contienen una autoridad persuasiva familiar, una exuberante fraseología similar, y motivos en extremo·”

También, Jamieson dice: “Artaud construía el uso de la palabra, en una forma de disciplina. Aunque necesitaba el rechazo de formas e incitar al caos, además promovía una disciplina estricta y un método de rigor para el espectáculo”.

Antonin Artaud fue conocido con este seudónimo, aunque su nombre real fue Antoine Marie Joseph Artaud. Nació el 4 de septiembre de 1896 en Marsella, Francia, y murió el 4 de marzo de 1948, en París.


Cuando era niño padeció una meningitis que le dejó dolorosas secuelas y ya siendo adolescente pasó largas temporadas recluido en sanatorios. Tartamudeaba y sufrió contracciones de los nervios faciales que le causaban mucho dolor, por lo que le resultó difícil hablar y escribir.


Con un historial de dificultades y dolencias no era de extrañar su vida en una lucha constante consigo mismo y, en ese recorrido es que decide entonces escribir no solamente sus ideas y pensamientos, sino también sus luchas y contradicciones.


Fue poeta, dramaturgo, actor, director de teatro. Trabajó en 22 películas durante los años 20 y 30, entre las que se destacaron Napoleón de Abel Gance y La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Drever. No puede discutirse la gran influencia ejercida por las ideas de Artaud en la historia del teatro mundial.


En definitiva, y eso se ha entendido, Artaud propone que el arte recobre su función sagrada, como en sus inicios. David Dickinson, lo expresa muy bien: “Artaud sabe que el hombre occidental lleva mucho tiempo muerto, y que el nacimiento siempre es doloroso, el cambio de un estado a otro implica un chorro de sangre. Por eso le pide al artista inclemencia, brutalidad, crueldad. Hay que propinar un durísimo golpe al hombre dormido tantos siglos, y que se ha habituado tanto a la vida que ya no reconoce ninguna realidad más que el de las apariencias, el de la estupidez, el de la comodidad de un trascurrir apagado. Atrás de la cortina del pensamiento y de los fenómenos, sabe Artaud del fundamento que a todos mantiene entre la vigilia y el sueño”.



miércoles, 23 de junio de 2010

El asno de Buridán


Se trata del nombre con que se conoce el animal que protagoniza un antiguo argumento de reducción al absurdo contra Jean Buridan (1300-1358), quien fue teólogo escolástico discípulo de Guillermo de Ockham, defensor del libre albedrío y de la posibilidad de ponderar toda decisión a través de la razón.

Se dice que algunos críticos, a fin de satirizar sus posiciones, imaginaron el caso absurdo de un asno que no sabe elegir entre dos montones de heno (otros relatos hablan de un montón de avena y un cubo de agua), y que por esta causa el animal muere de inanición.

Todo alude a la paradoja de que teniendo la posibilidad de comer, no lo hace porque no sabe, no quiere o no puede elegir. Dejo este tema a la reflexión.

miércoles, 16 de junio de 2010

martes, 15 de junio de 2010

Sé que en la selva habitan las bestias:

animales que no han sido domesticados

y que viven al libre albedrío.

Animales que luchan por sobrevivir

porque, ciertamente,

el más grande se come al más chico.

Pero también sé

que durante los tiempos malos

se conocen a las verdaderas bestias,

esas que usan ropa, van al cine,

leen libros e incluso los escriben.

En definitiva, una gran canallada,

aunque se hayan educado

y vivan en la ciudad.