martes, 20 de octubre de 2009

El arte...


Según Wikipedia se llama arte a la actividad mediante el cual el ser humano expresa ideas, emociones, o en general, una visión del mundo, a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos.

Según el Larousse, se define como actividad del ser humano que consiste en transformar y combinar materiales, imágenes, sonidos, etc, para transformar una idea o un sentimiento y producir un efecto estético, o para embellecer ciertos objetos o estructuras funcionales; conjunto de obras resultantes de esta actividad que pertenecen a un país, una época, un autor o una estética determinada.

Anne Hawley, quien fuera directora del Museo Isabella Steward Gerdner de Boston, define arte como todo aquello que resulta cuando alguien en el mundo toma cualquier clase de materiales y produce con él una manifestación deliberada.

En “Una brevísima introducción a la Historia del arte” de Dana Arnold, dice: “concebimos arte como intemporal, con una “belleza”, llena de sentido, de significado y de atractivo para la humanidad a través de los siglos.

La Real Academia Española RAE, define arte como la virtud, disposición y habilidad para hacer algo.

En “¿Qué es el arte?, de León Tolstoi, explica:

Según el filósofo Schelling (1775-1854), el arte es el resultado de una concepción de las cosas en la cual el sujeto se convierte en su propio objeto, o al revés. La belleza es la percepción de lo infinito en lo finito. El arte es la unión de lo subjetivo, de la naturaleza y de la razón de lo consciente y de lo inconsciente. Y la belleza es también la contemplación de las cosas en sí, tales como existen en sus prototipos.

Según Batteux (1713-1780), el fin del arte es la belleza, cuya esencia consiste en evocar en nosotros la perfección de la uniformidad en al variedad.

Expuso Burke (1729-1797) que lo sublime y lo bello, que son los fines del arte, tienen su origen en nuestro instinto de conservación y de la sociabilidad.

Según Verón, el arte es la manifestación de una emoción exteriorizada por una combinación de líneas, formas, colores, o por una sucesión de movimientos, de ritmos y de sonidos. La Esthètique de Verón (1879) se distingue de las demás obras del mismo género, por su claridad y comprensión.

Cherbuliez, definió el arte como una actividad que satisface nuestro amor innato por las apariencias; encarna, en sus mismas apariencias, ideas; y da al mismo tiempo placer a nuestros sentidos, a nuestro corazón y a nuestra razón.

Herberto Spencer (nacido en 1820), el juego origen del arte debe buscarse en los juegos. En otro contexto define el arte como un producto capaz de procurar a su productor un goce activo y hacer una impresión agradable en cierto número de espectadores o de oyentes, como independencia de toda consideración de utilidad práctica.

lunes, 19 de octubre de 2009

Juan Trinidad con sus esculturas que revelan la fuerza de nuestra identidad


Amante de la naturaleza, de esa sensación de libertad que te ofrece el exterior, de las hojas de los árboles y, por su puesto, de los árboles. A Juan Trinidad no la ha sido posible despegarse del campo. Allí vive y no sobrevive como nos hemos acostumbrado en la ciudad, ahí también, respirando aire puro, se llena de buenas energías que le permiten crear: hacer puro arte.



Así, he de sentirse orgullo por haber persistido dentro de la talla y la vez trascendiendo a las transculturaciones que han arropado nuestra isla, lo que lo ha llevado a hacer trabajo de campo sobre lo afroantillano. “Descubrir el esfuerzo de nuestros ancestros, y ver cómo dentro de ellos vivía una esperanza de libración, me ha llevado a identificarme con ellos, convirtiéndose en parte de las manifestaciones que aparecen en mi obra”.

Razón de ser de sus medios rostros, que no es otra cosa que su sufrimiento, pero con un ingrediente abstracto que tiene que ver con un sentimiento de esperanza fundado en ese deseo de liberación, “tengo la necesidad de hacerme sentir como isleño como decía Pedro Mir: Hay un país en el mundo, dejando plasmado mi sentir afroantillano, a través de la talla. Esto me ha enseñado una metodología participativa. Nos caracteriza nuestra sensibilidad, lo que vivimos y somos como afroantillano. Debemos seguir persistiendo y creyendo que lo que hacemos es bueno”.


Trinidad se considera un fiel seguidor de los llamados de la naturaleza. Entiende debe seguir dándole fuerza a nuestra identidad, “somos un país fuerte, de paz, y los artistas tenemos que expresar más lo que somos y sentimos. Somos los encargados de expresar el sufrimiento de nuestro pueblo a través de las artes plásticas. Por último llama la atención de las autoridades de los diferentes pueblos que se han despreocupado de la cultura en general.



Juan Trinidad nació en Bonao. En la actualidad reside en San Francisco de Macorís, donde tiene su taller, pero también cuenta con su espacio donde expone sus obras, en la plaza JR, en la avenida Roberto Pastoriza con avenida Tiradentes.
Presenta una serie de escultura de diez piezas (ocho en madera y dos en bronce), que acompañan la exposición “Siento , luego Veo”, del Louvre para no videntes, la cual se presentó hasta la semana pasada en el Palacio de Bellas Artes, y actualmente se presenta en el Centro León, en Santiago. Por otro lado, prepara una exposición que tiene que ver con los juegos infantiles, dedicada a la remembranza de nuestra niñez. Todo relacionado con el mismo tema, pero con figuras más estilizadas.



viernes, 16 de octubre de 2009

Los Manuscritos de Alginatho

732 páginas sin entrelíneados ni punto y aparte que cierre una idea para dejar respirar al lector y con una tipografía por debajo del tamaño habitual en este tipo de publicaciones. Una historia densa, sin lugar a dudas, concebida para ese exclusivo grupo de lectores empedernidos y amantes de la buena literatura.

Así presentó su obra Haffe Serulle: "Los manuscritos de Alginatho", como resultado de años de investigación y su reafirmación, por ser uno de nuestros reconocidos escritores.

Ya en su ocasión tuve la oportunidad de entrevistarlo cuando el pastel apenas salía del horno, y tuve el ejemplar en mis manos cuando incluso no había salido a la calle. Editorial Norma lo presentó como una novela que captura la atención rápidamente, que pone en ejercicio la inteligencia, la capacidad de raciocinio, que plantea dudas y contrariedades, y que busca lectores activos que se confabulen con el argumento. En la portada una obra del maestro dominicano José Rincón Mora titulada “Paño y cruz”.

En este post traeré algunos detalles de la entrevista que fue publicada en el periódico Hoy en el momento de su publicación, pienso hace cuatro años, pero que concentra la energía de la obra y el entusiasmo de un escritor que escribe con pasión, incluso en los diferentes géneros que ha incursionado.

En “Los Manuscritos de Alginatho”, obra altamente valorada por la crítica dominicana, se descubre un personaje único que da testimonio de su existencia y una historia que viene a ser como un canto al amor y un manifiesto en contra de la guerra, según explicó su autor.

Haffe Serulle cuenta que lo que está en juego es el universo concebido por Alginatho y ese amor que rodea su vida, de ahí que lo considere como un relato profundamente amoroso.

La historia de Alginatho constituye una de esas historias que interesan a muchas personas. El personaje principal, un sacerdote que tiene una vida tormentosa y que al tiempo decide dejar sobre el papel toda su vida, incluso la búsqueda incesante de su padre.

Se ha concebido para que el lector pueda abordarla desde distintas perspectivas estéticas y de análisis en cualquier contexto cultural del mundo. Se trata de una obra con prosa ligera y reflexiones profundas.

Su autor siente que ha cumplido con su encomienda. Recuerda que esa mañana se levantó temprano como todos los días, y cuando abrió la puerta encontró esa maleta, que parecía hecha en Alemania, similar a las que utilizaban esos turistas de principios del siglo 20. Al abrirla, sencillamente se encontró con los manuscritos de Alginatho, con una nota que le pedía que revisara esos manuscritos, los corrigiera y los organizase para su posterior publicación, ya que serían de gran interés para el mundo.

Este proceso constituyó para él un rompecabezas, pues las páginas no tenían un orden establecido, por lo que su organización le llevó un tiempo valioso. Aclara en el preámbulo de la novela, la forma en que llegan esos papeles a sus manos, “en extremo arrugados, algunos manchados de sudor y otros de briznas de polvo los que, por no recibir la luz del sol durante mucho tiempo, lucían amarillos como piel monasterial”.

Explica que Alginatho “es un personaje único que da testimonio de su existencia y una historia fascinante, un canto al amor y un manifiesto en contra de la guerra”.
La maleta en cuestión llegó a sus manos hace 7 años, por lo que entiende que ha cumplido con su compromiso. En este proceso se da algo interesante y es que lo que el personaje dice el escritor no podría decirlo.


La historia


Alghinatho no pudo terminar su relato, como tampoco tuvo tiempo de descubrir quien fue su padre, a pesar de que esa voz le avisara que ya lo había revelado en sus escritos. Aquí se plantean una situación interesante, y es que le tocará al lector descubrir lo que este sacerdote, por quebrantos de salud que tentaban contra su vida, sencillamente no pudo terminar.

Se trata de un sacerdote que muchas veces entra en contradicción con
postulados y planteamientos tanto de la Iglesia como de aspectos filosóficos
que hicieran en su época santos tan memorables como Santo Tomás y Santa
Teresa, de quienes tenía una influencia determinante. De ahí que escribiera tan
rápido como ésta última, al punto que nunca paró de hacerlo hasta el día de
su muerte.

La novela se desarrolla durante el siglo 20, y en gran parte en la isla de Santo Domingo, aunque en ella intervienen muchas historias que se desarrollan en otros escenarios, como La Habana, Nápoles, México y otras partes del mundo, resumiéndose en estas vivencias que narra las particularidades de todo un siglo.

Este sacerdote, con mas de 90 años de edad, decide escribir todas las imágenes que llegan a su mente, sin importar que se trate de vivencias o recuerdos, o que sencillamente no se trate de la realidad, puesto que como explica Haffe en él se produce el fenómeno de que a muy temprana edad, lo real y la ficción se tejen y le permite crear un universo muy personal, encontrándose en muchas ocasiones en la encrucijada de que no identificaba la realidad y la ficción.

Pero como era un estudioso de asuntos teológicos llegó a aprenderse de memoria la Biblia, llegando incluso a reinterpretarla desde un punto de vista materialista, ya que aunque nunca dejó de creer en Dios, tenía una concepción materialista del mundo, entrando en contradicción con muchos planteamientos y dogmas tanto de la iglesia católica como de los santos que había seguido.

Lo que está en juego, como asegura su autor, es el universo que crea el personaje, es su mundo y el ha sido capaz de meterse en ese mundo en el mismo momento que el inicia su proceso de escritura de estos manuscritos. Imágenes relacionadas con el amor rodean la vida de Alghinatho, puesto que creía en el amor carnal, escribiendo sin reparos sobre todos sus amoríos, los cuales fundamentó en pasajes bíblicos, porque a su juicio, si hay un libro amoroso y de amor es la Biblia, poniendo de ejemplo El Cantar, como uno de los libros más hermosos que hay en la Biblia y se trata de un libro profundamente amoroso.

Por otro lado, Alghinatho, quien no conoció a su madre porque fue asesinada cuando tenía 15 días de nacido, después de los 50 años decide averiguar quien fue su padre, lo que lo lleva a buscar archivos secretos conservados supuestamente en la casa arzobispal.

Más sobre el escritor

Haffe Serulle confiesa que para él ha sido una necesidad encontrar nuevas formas expresivas para poder dar a conocer sus ideas, romper con formas tradicionales o con las propias formas que ha podido utilizar tanto en su trabajo teatral como en sus novelas como en la pintura, actividad que ha venido realizando en los últimos tiempos como parte de una necesidad de plasmar lo que siente a través del color y las formas.

Pero, indiscutiblemente, gran parte de su vida ha marchado directamente ligada a la escritura, con este nuevo proyecto lleva 25 títulos publicados e igual número inéditos, que irá concluyendo en lo adelante.

Entre estas obras, alrededor de 14 corresponden al área de teatro, renglón donde se ha desarrollado durante muchos años como profesor de teatro y director de la Escuela Nacional de Teatro, “el teatro es una fuente de primer orden para el enriquecimiento de la imaginación y el desarrollo de la creatividad. El teatro me lleva también a pintar, hoy pinto mucho, y cada vez que puedo busco pintura y pinceles y embarro hojas, telas o cartón”.

Destaca que le inquieta mucho el aspecto de las formas, ya que en él se da con mucha fuerza la necesidad de encontrar nuevas formas de expresar sus inquietudes, o lo que reconoce como un deseo de ver el mundo de formas diferentes.

También cuenta con un trabajo testimonial titulado “Mi vida: la destrucción de los dioses”, y otro que en ese momento trabajaba: “Retinas del dolor”, que viene a ser como un diario de todo lo que ha sucedido en el mundo, pero fundamentalmente en nuestro país, en donde hace alusión de muchos episodios que suceden y salen en los periódicos, dándole un carácter de historias breves, poemas o pequeñas reflexiones.

Esta publicación es para el Grupo Editorial Norma, un premio a una obra inusual y a un dominicano que lleva cerca de cuarenta años aportando a la cultura, siendo ésta un sueño del autor y el resultado de años de atinado trabajo en la concepción y definición de innumerables detalles que la prosa y la historia le han requerido.



Bibliografía del autor:

Género novela:
- Voy a matar al presidente
- El vuelo de los imperios
- Las tinieblas del dictador
- El tránsito del reloj

Género poesía:
- Los caminos del fuego
- Los caminos de la infancia futura
- Los caminos del pan
- El otro abril

Género teatro:
- Leyenda de un pueblo que nació sin cabeza
- Bianto y su señor
- Prostitución en la casa de Dios
- La danza de Mingó
- Duarte
- El hatero del Seibo – Pedro Santana
- El horno de la talega
- La tierra del fuego
- Miriam la Buena
- Violín entre las sombras
- El gran carnaval
- El canto de las calabazas
- la apuesta
- Testimonio
- Maquiteria
- Manbrú de Manabao

Otros géneros:
- Testimonio de un pueblo oprimido
- El salto de la sangre


jueves, 15 de octubre de 2009

Concurso de Blogs y exposición de Sorolla en el El Prado

Les aviso que estoy participando en el 2do. Concurso de blogs de República Dominicana, una inciativa del periódico Listín Diario. El aviso está a la derecha con el link en donde pueden votar directamente por Cuando los piratas dominaban el mar.Un abrazo a todos.


La exposición de Joaquín Sorolla en el Museo del Prado.









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miércoles, 14 de octubre de 2009

El pianista


Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.

Martín Luther King





EL PIANISTA

¿Cuándo terminarán las guerras? El pasado domingo vimos en familia la desgarradora película de Román Polanski, El Pianista. Es inevitable verla sin quedarnos atónitos con lo allí presentado. Todo verídico. Cruel realidad que nos persigue. Todo sucedió, y lo peor de todo es que sigue sucediendo. No terminan las guerras. La gente sigue muriendo. Niños que mueren sin ni siquiera entender lo que sucede. Debo confesar que soy de las que salen afectadas con imágenes como éstas, pero no podemos hacernos de la vista gorda.

El Pianista obliga a la reflexión, tratándose de un tema tan delicado como la matanza judía. La historia se ubica en Varsovia (1939), con la entrada de los nazis. Vemos en el desarrollo cómo el personaje central se va quedando solo, recorriendo un camino de dolor, destrucción, horror, desconsuelo. Él, Wladek, tenía una vida estable y aparentemente perfecta. Su familia, su piano, su vida, hasta que estalla la segunda guerra mundial y su día a día se vuelve un suplicio que parece interminable. Muertes, hambre, destrucción, se convierten en la realidad de una vida que parece no tener sentido.

Ahora es mejor que los que no la han visto se animen a hacerlo, y los que quieran, pues la vean otra vez. Y, aunque, lamentablemente, no puede evitarse lo pasado, roguemos porque la guerra acabe de una vez y se desarrolle esa cultura de paz que tanta gente sólo pregona.





viernes, 9 de octubre de 2009

Con reflexivo discurso visual

Myrna Guerrero, crítico-artista, historiadora.


La artista se había referido a la recuperación de la memoria, aspecto fundamental de su séptima individual, presentada recientemente, sobre la recuperación de la memoria de la cestería tradicional dominicana, presentada como labor desarrollada, principalmente, por manos femeninas.

Así también, con su exposición Tramas de arena, inaugurada el pasado miércoles 7 de octubre en Punta Cana Art Gallery, Myrna Guerrero propone, como explica, una reflexión en torno a la variedad y riqueza de nuestros ecosistemas, escenario ideal para potenciar la creación con la que cohabita.

Myrna se divide entre el dibujo, la pintura y las instalaciones, expresiones auténticas del arte. Ha implantado su huella como artista visual, animadora cultural, crítico de arte y profesora universitaria. Nació en Santo Domingo, donde recibió formación en artes visuales con Julia Sánchez de Guerra y en la Escuela de Artes de APEC.

Durante cuatro años residió en Francia, estudiando historia del arte y especializándose en pintura. Comenzó su vida profesional en Santiago de los Caballeros, donde residió durante 23 años. Allí trabajó como profesora de historia del arte en la PUCMM y realizó varias exposiciones individuales. También ha pasado temporadas en Río de Janeiro y Caracas, realizando cursos de administración cultural. Desde el 2005, está establecida en Santo Domingo. Confiesa sentirse ciudadana del mundo.


¿Qué tan crítico puede ser un crítico con su obra?

Mucho. El artista es el primer crítico de su obra, aunque, a veces, algunos –generalmente tras el éxito económico- no hagan caso a esas observaciones intuitivas que desarrolla el artista y que son las que orientan su quehacer hacia logros trascendentes. Cuando además tenemos una formación y ejercicio en la crítica de arte, la aproximación a nuestra propia obra se convierte en una practica de análisis y evaluación permanente, por momentos, descarnada y profunda.


¿Por qué Myrna Guerrero permanece sin exponer durante 14 años?

En el año de 1996 doña María Ugarte -Patrimonio cultural viviente de nuestro país- me invitó a relevarla en la dirección del Suplemento Sabatino del periódico El Caribe, función que asumí hasta el año 2000 y, por la naturaleza de las obligaciones del cargo, decidí mantener mi producción artística en bajo perfil. A partir de ese año, y hasta diciembre del 2004, estuve involucrada en el proyecto del Centro León, con una dedicación exclusiva que no dejaba tiempo para la creación personal. Es a partir del 2005 cuando decido reorganizar mis prioridades y retomar el espacio personal en las artes visuales, la investigación cultural y la crítica de arte, colocando en lugares más lejanos el trabajo de animación y gestión cultural.


¿Se siente más crítica o más artista?

Ambas. En algunos momentos de mi vida una de estas actividades se coloca por encima de la otra, pero ambas conviven y se retroalimentan mutuamente.


Tendría sus ventajas ser crítico cuando se es artista, ¿cuáles serían éstas? ¿No sería algo conflictivo?

Ser crítico-artista, como se puede ser médico-paciente o profesor-estudiante, permite un mayor conocimiento de la práctica artística, de sus motivaciones, sus riesgos, sus desvelos, sus alegrías y frustraciones. Es saber lo que significa para el pintor o dibujante situarse frente a la superficie en blanco, punto de partida de un diálogo artista-obra que culmina cuando se termina la obra. Es conocer de técnicas, lenguajes y medios creativos. Es haber disfrutado la alegría interior cuando se alcanza lo soñado, cuando se logra traducir visualmente ideas y sentimientos.


¿Planes inmediatos y futuros?

En lo inmediato -el proximo miércoles 7 de octubre- inauguro una muestra personal en Punta Cana Art Gallery, espacio que maneja el gran artista, gestor y animador cultural Thimo Pimentel. La he titulado Tramas de arena y con pinturas e instalaciones propongo una reflexión en torno a la variedad y riqueza de nuestros ecosistemas y sus posibilidades en la creación artística con la utilización de arenas de Salinas, Santo Domingo y Punta Cana, sacando provecho de sus cromatismos particulares. Luego seguir trabajando en el taller, observar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, continuar las investigaciones planteadas en este año y esperar que surjan cosas nuevas. Compartir con los demás la experiencia artística como instrumento de sensibilización y de mejoramiento de la calidad de vida, condición tan deteriorada en la sociedad dominicana de hoy.


¿Supongo que, en tu caso, una pintura a un dibujo?

Me siento tan a gusto en la pintura como con la instalación, recursos que utilizo indistintamente en la actualidad. En algunos momentos he tenido acercamientos hacia la escultura. Recuerdo que el maestro Gaspar Mario Cruz siempre me decía que tenía talento para la escultura y que valdría la pena hacer el intento, pero nunca lo he hecho con dedicación. El dibujo es para mi algo más íntimo. Me encanta el acercamiento a las texturas, los recursos gráficos, el pigmento, el collage, la fotografía. También disfruto mucho el tratamiento del espacio en las instalaciones y su aprovechamiento para la difusión de los mensajes de la obra.